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El día que quieras

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Aquí viene... hay un momento para mirar y decir, nunca pensé en cómo llamarte, !Solo pensé! hasta las estrellas tiene nombre.
Descubrí en unos segundos, tus ojos, que parecían preceder, algún cansancio del ayer, cansancio que me hizo mecer, desde tu apariencia hasta los ojos que nunca vi.
Quise volver a multiplicar la tarde, una tarde acompañada de otra, en algún día que quieras, al que no levanto ceja, y ningún ademán  de molestia.
Es como me vienes siempre, siquiera una de cada dos, haz es el día que quieras, !no lo sé! sin sabiduría, ni conciencia, ni en los días previos, pero sé que me tenías, y pudo haber sido tus ojos
los que me dejaron secuelas.  Humberto Velásquez Jiménez  3/Marzo/2016  10:17 a.m.

De tu mirar

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La matiné de tu mirar,
aterrizo en mis ojos esta mañana.
Y dividiendo las olas de tu pelo,
logre la juventud de tus labios,
a quienes quise oler el eco del café,
queriendo restarle su sabor al hacer contacto.

La trapecista sonrisa,
salto a la fama esta noche,
a pesar que había tormentas,
y había que dormir mi atención.

La flecha de tu mirar,
no dio aviso,
no quiso darme la noticia,
ni mandar una carta entonada.
Lo único que quiso era apuntarme,
con facilidad adulterar mi vista inoportuna,
la que yo mismo soñé atrapar,
aun cuando estuviera envuelta de ciénaga.

La matiné de tu mirar,
hoy la pedí,
le saque un pañuelo,
la entretuve con una merienda de placer,
de una manera que estuviera el sueño,
y no exista manera de llegarla frenar.

Humberto Velásquez Jiménez  12/Septiembre/2017  10:15 p.m.

Te desprendes tan fácil

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¿Alguna vez se te cayeron las risas? ¿Estableciste contacto al apagarse la luz? ¿Mostraste un pensamiento navegado? ¿Llegaste a madurar el último año que te di? ¿Jubilando hasta los días venideros? Te desprendes tan fácil,
llegando a florecer, y a retirarte como diente de león.


Humberto Velasquez Jimenez


Tócame

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Tócame hoy que el tiempo colisiona, y el oficio de escribirte se vuelve transitorio. Tócame deja la impresión de haberme abatido en tu seno, y mostrarnos un eclipse ambiguo. Tócame estaré dispuesto a copiar el mismo aposento, cuando estemos de viaje, o la noche llegue tardía. Tócame mañana se le ocurrirá a domingo, continuar el día entero peleando no apagarse. Tócame hazme saber que vendrán tus manos a llenarme, como atmosfera a conciliar mis fuegos, como agua en mi vaso que se haga basta. Tócame, Tengo hambre que atropelles mis hombros, y si mañana se te ocurre aparecerte, te quisiera como un chasquido pertinente, como si llegaras a cogerme del susto y desmenuzarme, y el don de alimentarme mientras llegue el último suspiro, y me hagas destetar como si fuera bebe a quien cuidar. Tócame es posible que ande extraviado, y aquella vez que se te hizo posible, me rescates de este afecto huérfano.


Humberto Velasquez Jimenez 5/Septiembre/2017
12:51 a.m.

Amaré

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Amaré mientras tenga el cuerpo caliente, 
y pueda soltar el aire,
en lo oscuro amarrar la vida,
en lo oscuro masticar tu paladar cientos de veces.
Amaré mientras haya olor a limonarias,
mientras trate de empapar un ayer en ti,
mientras sea comensal de tus aromas,
y no me hayas invitado.
Amaré mientras haya territorio por explorar,
y ande en doce años tan solo en tu pelo,
y cuente como niño de escuelas lunares y ademanes,
y les ponga nombre a todos ellos.
Amaré mientras haya tiempo para liquidar,
los días de conquista,
la puesta de la hoguera,
de tu beso de colmena,
mientras viaje distante,
en los mares, en los ríos, en los aires,
y la ruta se establezca indeterminada,
porque aún me queda el tiempo para indagar,
que mientras ame te seguiré recordando,
ceremonias que te hice en la juventud.


Humberto Velasquez Jimenez 8/Agosto/2017 4:11 

Con otra persona

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Quisiera darte con otra persona, la noche que amarre y el olor a café que te hubiera dado de mañana. Pase huyendo ubicando el cerezo de tus labios, rojos, rosas, naranjas tantos colores como pueda, los vi, uno y mil colores concentrado en el botón de tus labios, a los que quise acentuar con un beso mío.
Tan solo te diría… Elisa corre, tanto como puedas, los pájaros te alcanzan, las ropas tendidas se secan, el mundo sigue pesando, y toca toser el temporal de risas, y sucede que me habría dolido no alcanzarte.
Elisa… sucede que desvanecías pisadas, enriqueciendo los vacíos, y esas carcajadas tuyas enmudecían campanarios, tan solo te diría… corre pronto ahogarte con anécdotas, ajena de pinturas de dos colores, áspera hasta el punto de cortar a los que corren, estirando los músculos de los sueños, y por extraño que pareciera haciéndolos resucitar.
Quisiera darte con otra persona, las lágrimas del cielo cuando se acerca un arcoíris.

Humberto Velasquez Jimenez 9/Julio/2017 1:36 p.m

Todavía

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Extrañar, añorar,
que aparezcas por ti misma,
sin que te haya llamado,
que no me digas nada,
y aun me duermas en una terminada adolescencia.
es lo que todavía me haces,
con signos de admiración,
y recuerdos telúricos.

Todavía,
sostengo las emociones aladas,
y casi yéndome a enterrar logro ver,
tus infinitas gratitudes y racimos,
las goteras que elaboras en mi mente,
y un número de veces que te hallé,
sin jugar a las escondidas.

Todavía,
me tienes en tus manos,
no lo había creído,
porque el niño ya no estaba,
comprometido en mis ojos,
¡Oh porque me sentí recostado!,
pensando que no viviría sin ti,
diciéndolo con voz alta,
si se tratara de una conversación,
en la cual no te hallé.

Todavía,
eres de mi misma especie,
del mismo color,
del mismo total incalculable,
del mismo dolor urgente,
de la misma atmósfera,
de las seis de la mañana y las de siempre,
sobre todo, cuando te cuesta levantarte. 




Humberto Velásquez Jiménez  23/Abril/2017  01:15 a.m.

Si pudiera elegir

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Si pudiera elegir un paisaje, te elegiría sin espacios ni lagunas, confesaría que tengo un espacio nostálgico en donde caer con urgencia.
Es una lástima que no estés conmigo, que a pesar que toque el timbre, me hagas esperar, enmudecido, y con un saludo en muerte y extraña edad.
Si pudiera elegir una mirada, sabría esperar por una inapagable, por una que a centímetros me nazca, por una que habrá los ojos, y llene de estrellas hasta azoteas.
Es una lástima que no estés conmigo, que los pétalos caigan de paro cardiaco y no de viejos, que me sepas distante, a lobo y aullido, y que brindes a menudo la mudez total y absoluta, mientras mis gritos de batalla, transitorios, yendo a las trincheras, se topen ante tus fronteras, queriendo ser un torpe, que golpea la piedra para caer a tus tierras.


Humberto Velásquez Jiménez 20/Marzo/2017
11:10 p.m.