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A diario me doy cuenta

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Aullido de Lobo Tomo 2

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TOMO 2


. – Luego de tener este accidente y quedarme sin entender como no siento mis piernas seguí bebiendo llegando a la guarida del lobo todas las noches, pidiendo unas bebidas fuertes y ardientes sabiendo que tenía que ahogar la ira, sabiendo que tenía que destilarme y herirme como no lo había hecho antes. Después de escuchar a Tina, su conciencia dictándome lo que tenía que hacer, sucede que lo olvide, lo omití todo para no restaurar la función de ser mejor persona ya que había quedado en un estado vegetal y ambulatorio sobre las personas que tenía que amar y respetar.
. – Son sentimientos de culpa, son sentimientos de vergüenza gritaba, y era el momento donde volvía a convertirme en un animal sin razonamiento, un impostor humano, un arma en donde a todos a mi alrededor les alcanzan las balas.
Tina: Como siempre ella entrometiéndose en mis asuntos animales, me volvió a decir: Siempre tendrás vergüenza de las cosas que hiciste, pero tienes que luchar o acabaras muerto.
. – ¡Muerto! Excla…

Aullido de Lobo Tomo 1

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TOMO 1
Veía una película sobre el relato de una persona de la vida real quien toco fondo, esa persona bebía constantemente y llego a un centro de rehabilitación para alcohólicos. Tan solo me puse a pensar: Deberían de habilitar un centro para las personas que hieren a otras, llegar a sus oficinas levantarme y decir: Me llamo Humberto soy un desastre, tengo 31 años sin triunfo, soy hiere-holico y hago sentir mal a las personas que quiero y amo, y las únicas personas que me quieren son mi familia, nadie más y llevo tantos días sin hacer sentir o hacer daño a nadie. Y hoy celebro la mediocridad de ser tan poco para algo importante que quise ser. Hoy tome un café por la mañana me hizo recordar de una mujer a la que herí hace poco, aun la quiero y le amo, pero ella me detesta y me hace saber que soy como una basura a la que hay que tirar constantemente, tirarla e introducirla, tirarla e introducirla hasta llegar a cansar. Y en este estado de discapacitado donde no puede caminar, pero en vez …

Sueño sin Acontecer

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Que no te distraigas

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Que te pierdas en una flor, que tus ojos se hagan eco, de su distracción. Que te olvides y encuentres, sustituto de mi orgullo sellado, que me sueñes con el afán, de sentirte cantada, sin suponer un resfriado, para ser causa de tu cuidado. Que tus ojos se hagan grandes, como una pintura de Margaret. Que te pierdas en mi mañana, que tus ojos se pringuen, en la abertura rota de mi ventana, que tu sudor sea el oasis de mis pañuelos, y la carga de un trabajo heredado. Que distraigas tus pupilas, en el moño de tu pelo recogido, que te hice aquel fin de semana. Que me hagas menos a diario, y en cada minuto, en el puñado de una exora se caiga una flor. Que se te ocurra hacerme mensual,

A veces presiento

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A veces presiento que se asoma, Podría acercarse, a dos brazos y estar ausente, respirando mi aire, y sentir el confín de su apariencia, que me fue dada en el edén.
A veces presiento, que su asistencia me pinta a,  los pleitos entre sol y luna, y una única manera de estar, es en un atardecer.
Humberto Velásquez 3:10 a.m. 24/09/2018

Mi ayer

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Mi ayer fue el contacto de tus cejas genéticas, el de tus ojos cafés del copan, donde encuentro nubes blancas. mi ayer fue tu ejercicio de pizarra, haciendo trapecista mi corazón, haciendo de un rodaje de antigüedades, en donde sobrevives a mi desdén, en donde quería tu amor para toda la vida.
Mi ayer fue tu llama siempre despierta, fue los demás para ti… no interesan, ni siquiera al punto de ingerir una palabra de otros, y para mí, pude beber el mundo, pude beber condiciones, estipular los contratos, y toda esa naturaleza equivoca, me lleva a que no guarde mí ayer, y tú llegues a imantar mi despertar, domesticar el infeccioso orgullo, porque tú tienes lo que busco, anécdotas que espero, aprendiendo mas de ti que en mí mismo. Mi ayer lo fuiste, me serás el hoy y el de siempre.


Humberto Velasquez Jimenez 10:45 p.m.

Detén mi llanto

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Detén mi llanto, haz atascar todas mis heridas, pásalas a mejor vida, aunque sea inútil disparar con balas a las lágrimas.
Detén mi llanto, ya que si estoy solo, es que me faltas, y si te acuerdas del día, en que te preste a la luna, en este momento solo te diría, que ambos le quitamos su menguante.
Detén mi llanto, de este cuarto que me cae encima, y que tú penetras en las madrugadas, donde surcan mis insomnios, y las múltiples escenas que me llegan a diario, gestos que vi innecesariamente recordar, donde muerdo a la luna, donde muerdo tu lunar, donde las mascaras permanecen en las fiestas, y la urgencia de ser yo mismo, se establece en ese periodo creciente, en donde nacer, me llenaría mejor que una luna.


Humberto Velásquez Jiménez 12:15 p.m.