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Mostrando entradas de abril, 2016

Así como ayer

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Así como ayer, las horas me pisan, lo suburbios se asoman en mis lentes, y tú te asomas en los escondites.
Así como ayer, hoy forme un vals para tu pelo, y al mar le arregle las notas. Hoy pude deshilar tus vestidos, y al cielo le hice las túnicas.
Así como ayer te repetiré, como el otoño en su sana gravedad, que, en tu primera respiración despierta, tu risa se me hizo un caramelo, y el bostezo que tú quebraste, fue uno matutino, nulo, y sin ningún sueño.
Así como ayer un estornudo agravo tu pelo, y con plena astucia lo hice querer, para este día sin forma y equilibrio, para este día como uno anterior. para este día que volvió a causar, un día de caminos al trabajo, y despertares hacia el cielo.

Humberto Velasquez Jimenez 29/Abril/2016 11:00 p.m.

Cuentame de tardes

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Cuéntame de lirios, de faunas en tu imaginación, de tu tarde femenina, y tu vestido al que le diste una risa.
Cuéntame de noches y de estrelladas luciérnagas, pero yo podría decir de tu boca, y los mejillones que encontré. Yo podría decir de tus ojos cafés en donde yo pude germinar.
Tan solo se me ocurre atender tu palabra, saludarla, darle su café. Cuéntame de ti, porque los obstáculos no trabajan, y las cárceles expiran.
Cuéntame cómo acaricias la tarde, como haces agachar el día, como haces de tu rostro los naranjas, ¿acaso espías? porque para mí, las tardes me son idénticas.
Humberto Velasquez Jimenez 13/Abril/2016 4:13 p.m

Te ofrecí

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Te ofrecí el azul del pasado,
un vals encaminado,
y resulto ser que te pusiste cómoda,
aun para los parpados, a quienes les cayó la noche.

Me ofrecí como me nacía suceder,
sin mucho esfuerzo,
y para ti, sin ningún transeúnte por mis labios.

Te ofrecí; al primer paso la luna,
aun cuando no tenía sonido humano,
aun cuando no estaba completa,
y en un segundo parecía que ambos,
estábamos ahí sentados, y ni siquiera el cuarto había oscurecido.

Humberto Velásquez Jiménez 12/Abril/2016 4:37 p.m.

Termine en tus ojos

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Termine en tus ojos,
y como cualquier ave hacia su fruto me quede.
¿Es posible quedarme tanto tiempo?,
tanto sin reclamar el sitio como pertenencia,
tanto empeño como para hacerme desterrar.

Estuve quieto,
gracias por consentirlo,
gracias a eso me quede,
y olvide las fechas,
y lo que sucede en el mundo.

Estuve para quedarme,
y resulto que moviste los parpados,
¡Oh, tal vez hacías una cavidad en la superficie!,
¡Oh, tal vez eras un caracol en las profundidades!

Termine en tus ojos,
estuve para quedarme sin pestañear,
para ver tu hechizo,
para quedarme aun en las cebollas. 



Humberto Velásquez Jiménez  07/Abril/2016  2:35 a.m.

El día que quieras

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Aquí viene... hay un momento para mirar y decir, nunca pensé en cómo llamarte, !Solo pensé! hasta las estrellas tiene nombre.
Descubrí en unos segundos, tus ojos, que parecían preceder, algún cansancio del ayer, cansancio que me hizo mecer, desde tu apariencia hasta los ojos que nunca vi.
Quise volver a multiplicar la tarde, una tarde acompañada de otra, en algún día que quieras, al que no levanto ceja, y ningún ademán  de molestia.
Es como me vienes siempre, siquiera una de cada dos, haz es el día que quieras, !no lo sé! sin sabiduría, ni conciencia, ni en los días previos, pero sé que me tenías, y pudo haber sido tus ojos
los que me dejaron secuelas.  Humberto Velásquez Jiménez  3/Marzo/2016  10:17 a.m.

Mientras te llegan las noches

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Mientras te llegan las noches, te escribo, y te haces desvestir, la colmena de tu boca.
Mientras te llegan las noches, luces abundante y me haces suceder. Luces decaída como un atardecer, y me haces parte de los golpes de una noche.
Mientras te llegan las noches, te juego a las tijeras, te ignoro a las galaxias, y te armo con todas tus venas.
Luces como corresponde, porque así me llegan tus columnas, y me quedo colgado en ellas, pero tus algas se me han enredado.
Todo eso, mientras te llegan las noches.
Humberto Velasquez Jimenez 1/Marzo/2016
4:59 p.m.

Ayer

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No es posible que las mechas de tu pelo, 
se hayan confundido hoy,
si ayer las recogí y las deje alineadas.

Ayer me hiciste parte,
y hoy me fui por el desagüe.

Ayer hubo el postre, 
y de él, un corazón anegado.
Hoy talvez el viento estuvo a la ligera,
tal vez solo intenta atraparme.

Ayer quise ser tuyo,
hoy también, 
solo es que el reloj siguiera oscilando,
sin pensar que intenta hacer lo correcto.


Humberto Velasquez Jimenez 1/Marzo/2016 4:09 p.m.