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Mostrando entradas de marzo, 2017

Si pudiera elegir

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Si pudiera elegir un paisaje, te elegiría sin espacios ni lagunas, confesaría que tengo un espacio nostálgico en donde caer con urgencia.
Es una lástima que no estés conmigo, que a pesar que toque el timbre, me hagas esperar, enmudecido, y con un saludo en muerte y extraña edad.
Si pudiera elegir una mirada, sabría esperar por una inapagable, por una que a centímetros me nazca, por una que habrá los ojos, y llene de estrellas hasta azoteas.
Es una lástima que no estés conmigo, que los pétalos caigan de paro cardiaco y no de viejos, que me sepas distante, a lobo y aullido, y que brindes a menudo la mudez total y absoluta, mientras mis gritos de batalla, transitorios, yendo a las trincheras, se topen ante tus fronteras, queriendo ser un torpe, que golpea la piedra para caer a tus tierras.


Humberto Velásquez Jiménez 20/Marzo/2017
11:10 p.m.

Cae la noche

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Cae la noche y caí con ella, pudiera ser estrepitoso, liso, y con debida gravedad, pero elegí caer como lluvia, y resbalar de norte a sur sobre tu eje central.
Cae la noche y con ella mis ojos, viendo sobre mí descanso, tu rostro que fallece, tus ojos caídos de otoño, dando un último suspiro de día. Cae mi noche y luce anticuada sobre otras, y fueron muchas, las tantas noches, que cuelgan, y otras que se esparcen por océanos.
Cae mi noche, al fin y al cabo, ya era tarde, había acabado el día para desarrugar mis manías, al fin y al cabo, tuve la hazaña de caer como hoja de otoño, tuve la gallardía de acabar improvisando y postular mis mejillas sobre tu pecho, de saber que me antoja caer mis ojos bohemios, sin apretar una salida más del sol.
Humberto Velasquez Jiménez 16/Marzo.2017 11:37 p.m.

Me parece que tus ojos

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Me parece que tus ojos sufrieron una caída, pero pudo ser que tus ojos sufrieron un desmayo, y no es más que un tierno lucero al que le di vida, porque hoy les di un vistazo de apetito.
Sucede que hoy, me parece evidente agregarle al café, el color de tus ojos, me parece que mi cuerpo pierde de equilibrio, sobre todo cuando te salen las comas, como adorno en tu sonrisa.
Me parece que florecen las rosas, en las mejillas simpáticas, y sucede que hoy tus labios se fueron frágiles, y no es más que mi cuidado delicado.
Me parece que imprimiste los adornos, en los paisajes de una mente descuidada, pero mejor hago uso del sueño, y le doy vida a su mirada débil, pidiendo que me vuelva a ver, porque tropezar con su mirada, me parece el mejor de los descuidos.

Humberto Velasquez Jimenez