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Disfruto con pensar

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Disfruto con pensar, que fuiste un pasatiempo, que data del tiempo, de mi pelo en juventud, y a los recreos inseguros, donde ya no más te aprendía. Me divertía en todas tus atmosferas, y llegaba al lunar del firmamento, aquel que encendía los fósforos, casi siempre para mantener mis ojos en jaula. Disfruto con tener tus lugares, a los que armo con mi mente, luego de apretar la pesadumbre, y el hábitat terrenal donde hiciste mecerme. Pero casi siempre, hacia falta la luna donde tus ojos salpicaban, casi siempre de luto, casi siempre respirándome tu desierto, casi siempre después de todo diciéndome tu amen, el que llegaste espolear aun cuando hacías falta. © Humberto Velasquez Jimenez 13/Mayo.2016 10:50 p.m .

Desperté...

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Desperté por los grillos de tu hogar, por preguntar una noche antes, ¿cómo morder la uva? y no me imagine que fuiste leída, hasta el punto de deshidratar todos los encuentros. Por eso me levanto, porque soy tu santuario y centinela, que de vez en cuando considera tus aromas, soy tu espía y tu primer oído, al que prefieres en tu atardecer de poca escuela, con toda la elocuencia de la noche arrebatada. Desperté por considerar que el sueño no te cuidaba, quizá fue mi pretexto para socavar tus juegos, y acabar en tu boca accidentada, en alguna ciudad donde no brillas, y son los descendientes que quitan tu lugar. Por eso me levanto, para aniquilar tú salida justa, y el trabajo de tus piernas, y los impulsos precipitados. Me levanto y despierto en tu orbita, y es sabido, tan solo porque muere el sueño, que tus desechos me son sabores, y los sabores los lleve a mi boca, como los mejores trabajos gourmet, y como el recital del c...

Así como ayer

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Así como ayer, las horas me pisan, lo suburbios se asoman en mis lentes, y tú te asomas en los escondites. Así como ayer, hoy forme un vals para tu pelo, y al mar le arregle las notas. Hoy pude deshilar tus vestidos, y al cielo le hice las túnicas. Así como ayer te repetiré, como el otoño en su sana gravedad, que, en tu primera respiración despierta, tu risa se me hizo un caramelo, y el bostezo que tú quebraste, fue uno matutino, nulo, y sin ningún sueño. Así como ayer un estornudo agravo tu pelo, y con plena astucia lo hice querer, para este día sin forma y equilibrio, para este día como uno anterior. para este día que volvió a causar, un día de caminos al trabajo, y despertares hacia el cielo. Humberto Velasquez Jimenez 29/Abril/2016 11:00 p.m.

Cuentame de tardes

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Cuéntame de lirios, de faunas en tu imaginación, de tu tarde femenina, y tu vestido al que le diste una risa. Cuéntame de noches y de estrelladas luciérnagas, pero yo podría decir de tu boca, y los mejillones que encontré. Yo podría decir de tus ojos cafés en donde yo pude germinar. Tan solo se me ocurre atender tu palabra, saludarla, darle su café. Cuéntame de ti, porque los obstáculos no trabajan, y las cárceles expiran. Cuéntame cómo acaricias la tarde, como haces agachar el día, como haces de tu rostro los naranjas, ¿acaso espías? porque para mí, los atardeceres me son idénticos. Humberto Velasquez Jimenez 13/Abril/2016 4:13 p.m

Te ofrecí

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Te ofrecí el azul del pasado, un vals encaminado, y resulto ser que te pusiste cómoda, aun para los parpados, a quienes les cayó la noche. Me ofrecí como me nacía suceder, sin mucho esfuerzo, y para ti, sin ningún transeúnte por mis labios. Te ofrecí; al primer paso la luna, aun cuando no tenía sonido humano, aun cuando no estaba completa, y en un segundo parecía que ambos, estábamos ahí sentados, y ni siquiera el cuarto había oscurecido. Humberto Velásquez Jiménez 12/Abril/2016 4:37 p.m.

Termine en tus ojos

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Termine en tus ojos, y como cualquier ave hacia su fruto me quede. ¿Es posible quedarme tanto tiempo?, tanto sin reclamar el sitio como pertenencia, tanto empeño como para hacerme desterrar. Estuve quieto, gracias por consentirlo, gracias a eso me quede, y olvide las fechas, y lo que sucede en el mundo. Estuve para quedarme, y resulto que moviste los parpados, ¡Oh, tal vez hacías una cavidad en la superficie!, ¡Oh, tal vez eras un caracol en las profundidades! Termine en tus ojos, estuve para quedarme sin pestañear, para ver tu hechizo, para quedarme aun en las cebollas.  Humberto Velásquez Jiménez  07/Abril/2016  2:35 a.m.

Mientras te llegan las noches

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Mientras te llegan las noches, te escribo, y te haces desvestir, la colmena de tu boca. Mientras te llegan las noches, luces abundante y me haces suceder. Luces decaída como un atardecer, y me haces parte de los golpes de una noche. Mientras te llegan las noches, te juego a las tijeras, te ignoro a las galaxias, y te armo con todas tus venas. Luces como corresponde, porque así me llegan tus columnas, y me quedo colgado en ellas, pero tus algas se me han enredado. Todo eso, mientras te llegan las noches. Humberto Velasquez Jimenez 1/Marzo/2016 4:59 p.m.

Ayer

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No es posible que las mechas de tu pelo,  se hayan confundido hoy, si ayer las recogí y las deje alineadas. Ayer me hiciste parte, y hoy me fui por el desagüe. Ayer hubo el postre,  y de él, un corazón anegado. Hoy talvez el viento estuvo a la ligera, tal vez solo intenta atraparme. Ayer quise ser tuyo, hoy también,  solo es que el reloj siguiera oscilando, sin pensar que intenta hacer lo correcto. Humberto Velasquez Jimenez 1/Marzo/2016 4:09 p.m.

Camino

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Camino en tus pestañas, salto de una en una en ellas, luego me subo arriba, en tu pelo, en la multitud de sus árboles lleno de hojas, me pierdo en ese laberinto, y no necesito que alguien me rescate. Camino en sus manos, me quito cuando ella da sus palmadas, pero es necesario que me toquen cuando yo las recorro. Camino en sus ojos de vidrio, en sus ojos de lunas, tanto que me resulta cortante la verdad, y a la vez distante llegar. Camino por todo lo que te pueda ver, y es como los copos de nieve, cada tanto encuentro uno nuevo, sin poder encontrar uno repetido. Humberto Velasquez Jimenez 24/3/2016 3:30 p.m.

¿Lo sabes?

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Sabes asustarme, cuando tus ojos se descalzan, también por los vidrios donde me haces jugar. Sabes de cierto, sabes de haberlo visto, sabes que te gusto, lo sabes y lo juegas, lo sabes y te lo permites, lo sabes de aquellas mareas. Sabes que a mí me gustan los libros, las plumas, los perros, el mar, todo eso aburrido que no te calza. Sabes de mis escapes, lo sabes cuando el mundo vive en mi cuarto, y que también vive en la playa, lo sabes de aquellas tormentas. ¿ Sabes tú, escaparte? ¿ Lo sabes? ¿ Sabes conseguir la píldora que te hace pequeño? aquella que te envuelve y hace grande tu mundo, aquella que te hace pariente de lo más diminuto. ¿ No lo sé? Pero sabes, que yo sí tengo esa fuerza, esa fuerza de padecer y agrandar las cosas tan solo como yo lo hago. Sabes que tomo un lugar, lo guardo, lo inspiro, lo salvo, le doy muerte, también vida, sabes de ese lugar en donde perteneces, cuando me demuestra mi hombro qu...

A veces tú, a veces yo

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A veces tú, a veces yo, a veces es mi paso que te logra. A veces son los ojos que he dejado caer, a veces es tu belleza donde pierdo la vista. Son muchas las veces, son muchas las cuentas, ¡Los dedos no me alcanzan! mucho menos en mi mente donde no me calzan. A veces no me perteneces, ni siquiera me siento integrante de algún pasatiempo tuyo. A veces soy yo, quien sabe huir, porque el mundo me hace persecución, !quizá! solo quiero llenar el mundo. A veces tú a veces yo, a veces somos un molde dando vueltas, una materia que nunca solidifica. A veces, pero en su mayoría te conviertes en mi pasto, en el desarrollo de una novela infinita. A veces tú, a veces yo, a veces es la jungla de tu enojo, y la maravilla de tu mente donde pronto te metiste. A veces, es a veces, no muy a menudo, ni tampoco eterno. pero la flor me lo dice, y me lo dice el mar también, me lo dicen muchas cosas al oído y escrito, que no hay quien tenga...

No te vayas

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Déjame herirte el cuello de amapola, si es lo único que me florece, y lo único que engendra mi beso. Déjame oler siquiera, antes que te vayas, tu pelo, la vegetación que existe en él, si es posible realizar alguna travesura. Déjame siquiera la migaja de tu sombra, aquella quien no pierde fuerza en el día gris. No te vayas, siquiera hazme la broma de perder el equilibrio, hazme la broma, para tejer el mar que yace sin ideas. Humberto Velasquez Jimenez 1/Marzo/2016 5:04 p.m.

Como a mí me gusta

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Solo queria hacerme reir No es así, como tú lo dictas y con esa prisa de no tener las comas. No es así, como deseas ser mía estando en la línea. Es como a mí me gusta, como me nace y me apetece a la vez. Es como cuando el atardecer esta de tu color, y los besos están llegando. Es como a mí me gusta, sin la onza de peso que tú quieres ejercer. Es como yo le quiero situar la tilde en tu boca muda. Pero me parece que tus gestos te remiten, hacia una extensión en peligro de extinción. porque fuiste mía en la línea, y en la línea no se juega, ni se corre, porque estas en peligro de no ser como a mí me gusta. Humberto Velasquez Jimenez 23/Febrero/2016 10:00 a.m.

Es a tu beso que le hacía falta

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Es a tu beso que le hacía falta, al que le escribo, al que es necesario  enseñarle  que vaya sin prisas, pero pudiste ser otra, y yo quise creer que eras una simple teoría. Es a tu beso que le hacía falta, todo, el apetito de un tiburón, la fuerza de elección, como la de un pueblo. Es a tu beso que le hacía falta, para poder llevármelo en el café a diario. Es a esa pobreza, que de vez en cuando se anclaba en mis huesos. Y esta vez quiero creer, a tu bolsillo de papel, y de dinero, que es por eso que tu beso de polvo, no palpita, no bombea, no me inspira mi sangre. Es a tu beso que le hacía falta, elegir como lo hace el cisne, admitir como lo hace el derrotado, bajar siempre la guardia si es necesario. Humberto Velasquez Jiménez 11/Febrero/2016 09:37 a.m.

Si tan solo fueras cercana...

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!Si tan solo fueras cercana!, si tan solo te aproximaras más, y corrijas tu hábito migratorio de golondrina. No es a veces lo que quiero, es a veces lo que busco. y es que tú existes en la pausa de mis prójimos. No existe un minuto, sin que no me pase la sangre de tu domicilio, y luego lleguen los alfileres sin sentires. Si tan solo te aproximaras, e hiciera contigo la moldura que quiero, llenarte de barro y moverte junto a mi tierra. Es cuestión de girar conmigo, de obtener mí recompensa, sin estar en la superficie como tú lo haces, pero igual siempre me impresionas. Acaso el estar cerca, en el momento en que te conseguí, te salieron las arrugas, ¿ Quién sabe? pero no lo vi siquiera. Humberto Velasquez Jimenez 5/Febrero/2016 10:07 a.m.

¡A que no te soy un ocaso!

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¡A que no te soy un ocaso! A que tus ojos no pierden fuerza, cuando me instalo en tu ayer y tu hoy. Se que ayer la lluvia y las nubes grises, te hicieron tropezar, mas no me mantengo en tu labial, y en alguna mañana reciente ni en tu lapida me harás grabar. A que no te soy un latido, que pronto se queja, que pronto se hace breve. Antes me vestía de ti… pasando algunos tres minutos pude elegir el campo travieso, de tus ojos no tan comunes, que hace apenas eran encajados. ¡A que no te soy un ocaso! a que hay pájaros que no creo que vengan, a que me robarías o mejor me inventas, a que me olvidas, o queda mi polvo en los libros. ¡A que no te soy un ocaso! y tu me mantienes intacto, ya sea en tu isla de sueño, o tu angustia de aquel día que criaste. Porque no solo me olvidas… Humberto Velasquez Jimenez 23/Enero/2016 12:18 p.m.

¡Hasta ahora me celebras!

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Fui una sola hoguera entre incendios y atardeceres. De ser posible, tal vez, un beso clásico sin caducar entre la moda actual. Fui tu color que usaste para dibujarte tus mejillas, aquellas de campo desnudo, donde yo incluí una cerca de voces. ¡Cómo has podido adjudicar a mi brillo un tipo de antigüedad, diciendo que fui un estimado adiós! que sin tus brazos ahora me llevas, que sin tu pelo me guías. ¡Ahora me celebras! Después de todo solo fui una marca débil, entonces tu pudiste conciliar los pañuelos. Ahora me dices: ¡gracias! Tan solo siete letras contenidas de alfileres y lutos. ¡Ahora me celebras! Cuando las palomas ya están agradecidas y descansan en su balcón. Ahora me celebras en algún sitio, y fue la claridad de una ternura sobre hojas que pareció cierto, hasta ahora, lo que fui. ¡Ya es tarde! Para ti misma y para mi mundo entero, para debilitar tu cuerpo, consumir los muros de tus muslos, y las atmosferas crecientes de algún orgas...